
Al principio todo se veía muy loco. Los ojos desorbitados, la quijada fuera de lugar y esa mirada fiera y contrapicadísima. Puro dolor.
Luego todo era caricias, lenguas que raspan y anhelan. Arena y la orilla del mar. No.
Ese hueco en la arena. No.
Tú. Mira lo que hemos hecho.
GATO BARCELONA (via focalaveia)










